viernes, 20 de enero de 2012

Capítulo 6

El mundo se me ha venido encima. En un solo día han secuestrado a mi familia, me han secuestrado a mí, he descubierto que estoy alojada con un montón de gente con poderes mágicos y que yo también soy poseedora de estas facultades. Estas cosas no le ocurren a una chica normal, que es lo que yo creía ser. Siempre había imaginado un futuro de lo más corriente. Me casaría con algún vecino del pueblo, tendría hijos y seguiría trabajando en la panadería. Nunca se me ocurrió que me podía secuestrar un grupo de gente con poderes.
Aunque en realidad, no me han dado ninguna prueba de que sus palabras son ciertas…
Sigo desarrollando esta teoría, a la que me aferro como un naufrago en mitad del mar al último resto flotante de su barco. Otra pregunta lógica que me viene a la mente es: ¿por qué nunca he tenido ninguna señal de mi magia? Esto me alivia y puedo para de llorar. Me seco las lágrimas y tomo un sorbo de agua de un vaso que hay en mi mesilla de noche.
Con la mente algo más despejada, me fijo en que en la habitación hay un agradable olor a jazmín. Puede que nada sea tan malo, quizás todo esto es una broma de mi hermano mayor. Él se fue a estudiar medicina a la capital, puede que haya ganado mucho dinero y organizado esto para darme un susto. Siempre fue un bromista. Sonrío al recordar los buenos momentos junto a él.
-    Yo no quiero desilusionarte, pero todo lo que te han contado ahí abajo es verdad.
¿Quién ha dicho eso? Me levanto de la cama de un salto, asustada. La voz ha sonado cerca, pero no hay nadie más que yo en la habitación. Seguro que estoy demasiado cansada.
-    Oye, ¡no me ignores!
Otra vez esa maldita voz. Ahora va a resultar que por culpa del susto me he vuelto loca. Me echo en la cama, y entonces reparo en un resplandor junto al armario.
-    ¡Ah! –grito apoyando la espalda contra el cabecero de la cama
-    Shhhh, no grites, que te va a oír.
Al fin, distingo una cara en el resplandor. Es un chico más o menos de mi edad (creo que no lo he dicho, tengo 15 años), con el pelo marrón claro y los ojos verdes. Está apoyado contra mi armario, y viste unas ropas un poco anticuadas.
-    ¿Qué clase de ser eres?
-    Oye, no me llames “ser” que soy tan humano como tú. Bueno, más o menos. Me llamo Isaac –se acerca a mí con la mano extendida.
-    Brillas… además, ¿qué haces en mi cuarto?
-    Ya sé que brillo. Y este no es tu cuarto, es MI cuarto. Cuando vivía en esta casa, esta era mi habitación. Anda, relájate, que te va a dar una crisis nerviosa –se acerca a mí, el olor a jazmín se intensifica, parece que procede de Isaac.
-    Aléjate –normalmente no soy tan maleducada, pero este ser me da miedo.
Isaac no obedece y se sigue acercando, risueño. Esta situación es muy incómoda. Hay un chico brillante (en sentido literal) metido en mi cuarto, que no sé cómo ha entrado y se está acercando a mí. Harta, me lanzo a pegarle con la almohada, pero aunque veo que voy a chocarme con él, con lo que me doy es con el armario.
Caigo al suelo, y cuando me recupero del golpe veo que el chico está parado a mi lado.
-    ¿Por qué me has esquivado? Me he hecho daño por tu culpa.
-    Yo no te he esquivado. Y no es mi culpa que no sepas que los fantasmas somos inconsistentes –dicho esto, atraviesa sonriente el armario con una mano.
Es lo último que veo antes de desmayarme.

-------------A LA MAÑANA SIGUIENTE-----------
-    Oye, no duermas mucho más que van a venir a buscarte y te encontrarán tirada en el suelo.
Abro los ojos lentamente. Tengo mucho frío y me duele la espalda. Además, no sé quién me está hablando ni qué hago en el suelo.  Me incorporo y veo al chico brillante sentado sobre la cama. Lo recuerdo todo de pronto y estoy a punto de desmayarme otra vez, aunque consigo mantenerme en pie.
-    ¿Por qué no me has levantado? ¿Y por qué sigues aquí?
-    Pues no te he levantado porque, como ya te he dicho, no puedo coger cosas con las manos.
-    ¿Eso no fue un truco de magia?
-    Eso me gustaría a mí, pero por desgracia llevo ya 20 años muerto. Lo que no entiendo es cómo haces para poder verme. Como ya he dicho, llevo 20 años así y nunca había podido hablar con ningún humano. Se ve que tú tienes algo raro, los otros dioses tampoco me pueden ver.
-    Entonces… ¿todo este rollo de los dioses y los fantasmas es cierto?
-    Pues claro. Ahora mismo viene una prueba viviente de ello a buscarte, así que quita esa cara de pánico. Te van a tomar por loca si te ven mirando a un rincón “vacío” con los ojos tan abiertos –ríe.
Tal y como Isaac había dicho, alguien llama a la puerta de la habitación.
 Isaac, un chico brillante (literalmente)


--------------------Nota de Sofía Lima-----------------------
Buenas tardes, familia! ¿Hace tantísimo frío en otros lugares o solo hay pingüinos en mi pueblo? Vale, vale, ya dejo de quejarme. 
Hoy no tengo muchas cosas que decir, aunque os aviso de que ya he empezado a dar la lata con las encuestas otra vez. Tenéis una a la derecha de la página.
A parte de eso, el típico rollo de que comentéis, que opinéis y blablablabla...
Ya acabo, solo os pido que os abriguéis para salir a la calle. Vuestras madres me han dicho que os convenza (jeje)
Nada más, que paséis un buen fin de semana.

------------Nota de Andre Xie------------------
Hola a todos!!!
Os gusta el dibujo?
Tardé mucho en hacerlo pero me quedo muy bien.
Sofía dijo que se enamoró del dibujo cuando lo vio.
FELIZ ANO NUEVO CHINO por adelantado porque el domingo será el ano nuevo chino, es el dragón.
Bueno, nos veremos en el siguiente capítulo.
ADIÓS!!



miércoles, 18 de enero de 2012

Capítulo 5

Nos sentamos en el comedor todos juntos a excepción de Mariam, por la que decido no preguntar. Bueno, no pregunto eso ni ninguna otra cosa, todos están muy callados y deduzco que están rezando.
      Pasa el rato y nadie dice nada, comienzo a ponerme nerviosa. La situación ha sido bastante rara, he estado demasiado tranquila desde que me desperté. Me han secuestrado, aunque no me han tratado mal y no se han esforzado en retenerme, pero sea como sea esto es un secuestro.
      Estoy planteándome la idea de salir corriendo cuando Mariam entra por la puerta con una bandeja entre las manos. En la bandeja hay unas bolas de arroz blanco. ¿Se supone que eso es la comida? Nunca antes he comido nada semejante, que yo recuerde, ni tampoco lo he visto en la televisión.
-    ¿Bolas de arroz? –dice Samuel- No creo que lo haya probado nunca.
-    Ni volverás a hacerlo después de esto, ya verás –me susurra Alejandro.
Sus palabras me asustan al principio, pero lo ha dicho demasiado tranquilamente como para que lleven veneno. Aunque, sinceramente, de Mariam me esperaría cualquier cosa.
-    Tú, que te he escuchado –le reprende-. Como me toques mucho las narices te dejo sin cenar.
-    Casi sería mejor…
El tono desafiante de chico hace que Mariam se enfade de verdad. Coge las dos bolas de arroz que había puesto en el plato de Alejandro y se las aplasta en el pelo. Él pierde su aire tranquilo y salta encima de Mariam con mi parte de la cena en las manos y se las lanza a la cara. Al final, la abuela se ve obligada a intervenir.
-    ¡¡Estaos quietos los dos!! –les grita- ¿No os da vergüenza montar este espectáculo delante de nuestra invitada? Mariam, barre eso ahora mismo. Y tú, Alejandro, esta noche no cenas.
Incluso la indomable Mariam acata las órdenes de Ángeles sin rechistar. Parece que la respetan mucho.
Cuando Mariam termina de barrer, se sienta junto a su hermano en la mesa y se dispone a morder una de sus bolas de arroz. No parece darse cuenta de que yo no tengo cena. Siguen comiendo todos, excepto Alejandro que sigue quitándose el arroz del pelo.
De pronto, Samuel levanta la vista de su cena y se levanta sin decir nada. Me parece que en esta casa no hay nadie con mucha educación.
Bueno, pienso esto hasta que pasan cinco minutos y vuelve con un par de bolas de arroz de la cocina. Las pone en mi plato y pide perdón por el despiste de su hermana. Le digo que no pasa nada y muerdo una con hambre.
   Disimulo mi desagrado. Con razón decía Alejandro que no volvería a probar esa comida. No sé cómo se las ha apañado Mariam, pero este arroz blanco está ácido, y se supone que no debe tener  mucho sabor. Cuando termino de comer, los chicos me miran con cara de esperar que vomite. Sonrío levemente.
      Entonces, recuerdo que me iban a contar el motivo de mi secuestro después de cenar, pero veo que nadie habla y que Mariam se dispone a marcharse, así que lanzo yo misma la pregunta.
-    Disculpad pero… me gustaría saber lo que hago aquí.
-    Anda, ¿es que no te lo han contado los chicos? –pregunta la anciana con sorpresa. Niego con la cabeza.
-    ¿Cómo esperas que se lo contemos? Es muy complejo, esa es tu responsabilidad, abuelita.
-    Sí, lo comprendo, Mariam –me mira a mí-  ¿Crees en Dios?
-    Por supuesto –aunque no lo hubiese hecho, si la policía me pilla diciendo que no soy creyente… me pueden pasar de todo excepto cosas buenas.
-    Entonces va a ser todo aún más difícil. Te tengo que pedir que abandones esa creencia, porque todo esto es cosa de varios dioses, no de un único dios
Cada vez entiendo menos toda esta situación… ¿qué tienen que ver mis creencias con mi secuestro?
-    ¿Sois una secta? –pregunto asustada. Todos se ríen.
-    No, no lo somos –prosigue Ángeles-. Nuestra historia se remonta a la creación del mundo, aunque eso no significa que seamos inmortales, ni mucho menos. Las cosas importantes de este mundo necesitan una organización, y ahí es donde entramos nosotros.
Somos como lo que vosotros llamáis dioses, aunque no exactamente. Tenemos un poder específico, no somos todopoderosos. Y somos muchos, dos familias por cada elemento vital (que no son solo el agua, la tierra y el fuego). En cada hemisferio del planeta reside una de las familias. Todos nosotros, excepto Alejandro y tú –esto me alivia, aunque no me creo del todo esta historia, no me hacía mucha gracia tener poderes- somos de la familia norteña de los dioses del sueño.
El caso es que unos cuantas familias han decidido que se debe cambiar la organización y quitar de en medio a las familias menos poderosas, y se ha declarado una guerra.
El problema, es que tanto tu familia como la de Álex decidieron quedarse al margen.
-    ¡Eso no es cierto! –pierdo los nervios- Nadie de mi familia tiene poderes.
-    Es todo verdad, lo que pasa es que han escurrido el bulto y no han dicho nada. Abre los ojos, Andrea –me responde Mariam.
Ángeles nos pide silencio y sigue contando esa loca historia:
-    Tanto a tu familia (dioses de la tierra), como a la de Álex (dioses del tiempo), se les ha atacado desde el bando de los que quieren librarse de algunas familias (los Hirsizlar) para intentar reclutarles. Sois los únicos miembros de vuestras familias que hemos podido salvar los del otro bando.
Miro a Samuel reclamando ayuda, no me creo que esto sea verdad, pero nada explica la desaparición de mis padres… y él asiente con la cabeza. Parece que todo esto es cierto.
Me levanto temblando digo buenas noches en voz baja y subo a mi cuarto. Tiene un pestillo por dentro, así que lo echo. Después me tumbo en la cama, me tapo la boca con la almohada y me pongo a llorar.


Mariam, toda orgullosa de su arroz ácido
-------------Nota de Sofía Lima----------------------
Buenas tardes, familia. Lo primero que quiero hacer es pedir perdón por todo el espectáculo este del cambio de blog y de tuenti. Creo que esta chica no debería volver a causarnos problemas, la bloqueé en el blog y no sabe la nueva dirección ni mi nuevo tuenti.
A parte de eso, quería decir que hoy (18 de enero) hace un año de que empecé a publicar mis historias... hay que ver, que jóvenes éramos todos. Fuera de cachondeos, hoy es un día muy importante para mí, porque desde que empecé con todo esto tengo un lugar en el que refugiarme cuando quiero escapar del mundo real. He pasado muy buenos momentos hablando con vosotr@s, escribiendo los capítulos y diseñando mis blogs. Han sido doce meses (y espero que sean muchos más) muy especiales. 
De verdad, muchas gracias por estar ahí todo este tiempo :D

----------------Nota de Andrea Xie--------------------
Hola a todos!
Os gusta el dibujo?
A mi me encanta, pero la grunona de sofia dice que tiene el pelo largo.
Bueno comentad el capitulo.
adios!!



viernes, 13 de enero de 2012

Capítulo 4

El caso es que me dejo llevar por las palabras de Ángeles “O algo así” y me siento delante de ella para ver como teje un jersey de lana teñida de azul oscuro. Me explica que es para su nieta, que debe tener mi edad “más o menos”.
                La verdad es que esta señora no especifica mucho, siempre utiliza aproximaciones y expresiones del tipo: “o algo así”, “más o menos”… Pero habla muy dulcemente y sus palabras tienen cierto magnetismo.
      Al final abandono toda idea de huir, porque la señora me inspira confianza… o no, en realidad no sé lo que pasa. Simplemente hay algo en mi mente que me dice que no debo irme, que estoy bien aquí junto a la señora “Oalgoasí”, que es como he decidido bautizarla.
      Estoy completamente relajada, casi se podría decir que hipnotizada cuando se escuchan voces provenientes del otro lado de la puerta.
      Entonces recuerdo que no estoy aquí haciendo una visita de cortesía, que en realidad me han secuestrado y trataba de escapar cuando me encontré con la señora Oalgoasí. No entiendo qué clase de atontamiento me pudo llevar a quedarme sentada charlando con la anciana, pero no es momento de regañarme a mí misma. Me levanto dispuesta a salir por la ventana, pero me doy cuenta de que no es de las que se abren. Es una gran cristalera con cortinas desde la que se ve un bosque.
      “Así que estoy completamente acorralada” pienso, con un ataque de pánico. De pronto me doy cuenta de la complejidad de la situación y noto que me faltan las fuerzas. Caigo al suelo, ya convencida de que me van a hacer algo horrible mientras Ángeles me mira con una mezcla entre pena y mofa.
      Cuando se abre la puerta saco fuerzas de flaqueza y me arrastro hasta el rincón más apartado de la habitación, aunque sé que ya no sirve de nada.
      Justo cuando llego, entran las dos personas a las que escuché hablar.
-    Te lo juro, es la última vez. ¡La última!
-    Si te encanta meterte con lo que va escogiendo mi hermana.
-    Ese es el problema ¡nunca coge nada! Ir a comprar con vosotros es un suplicio… Buenas tardes, por cierto, señora.
Ángeles, en lugar de contestar, señala hacia el rincón en el que estoy yo con la boca abierta y los ojos como platos.
-    Anda, ¿ya te has despertado? Qué bien, creí que este inútil se había pasado con el somnífero.
-    ¿Alejandro? –en efecto, el que está en la puerta era Alejandro, y el chico con el que discutía es Samuel, el hijo del Codorniz.
-    ¡Menuda cara de pánico! –dice riendo
-    Bah, pobrecilla, seguro que mi abuela no le ha contado nada y se cree que la hemos secuestrado.
-    Es que es lo que hemos hecho.
Mariam, la hermana de Samuel a la que confundí con un chico
esta mañana entra por la puerta con varios trapos en las manos que le lanza Ángeles, la que debe ser su abuela.
-    Dos vestidos, como nos encargaste. Y tú –dice mirándome-, quítate ahora mismo mi ropa y ponte el vestido que he dejado encima de tu cama.
Aunque tengo la cabeza llena de dudas y cada vez me entero menos de lo que está pasando, decido acatar las órdenes de Mariam.
Puede que el resto de mis secuestradores parezcan muy simpáticos, pero como ya he dicho son S-E-C-U-E-S-T-R-A-D-O-R-E-S y por más amables que parezcan es posible que estén fingiendo. Desde luego, por la forma de tratarme de la chica y mi misteriosa llegada a la casa una invitada de honor no soy.
Busco el cuarto en el que aparecí, que no es muy difícil de encontrar al estar completamente al fondo del pasillo y entro a cambiarme.
      Sobre la cama hay un vestido blanco mucho más propio de una chica, no como las ropas que ahora llevo. Mariam y yo somos polos opuestos, tanto en carácter como en los gustos a la hora de vestir.
También hay unos zapatos un tono más oscuros que el vestido, que me calzo agradeciendo dejar de estar descalza. Los suelos de piedra de esta casa son especialmente fríos.
      También descubro que hay una ventana en la pared de la derecha en la que no había reparado antes al estar cerrada. Veo, por la posición del sol, que deben de ser sobre las siete de la tarde. No tardará en anochecer.
      Alguien llama a la puerta con tres ligeros golpes, cosa que me hace gracia. Si me han secuestrado, tanto respeto es bastante ilógico.
-    Adelante.
Samuel abre la puerta y entra a la habitación.
-    Oye, que no sé si te hemos asustado y quería pedirte perdón. De verdad que no te vamos a hacer nada malo.
-    Entonces ¿por qué me habéis traído aquí?
-    Baja, en el comedor te lo explicaremos más tranquilamente.
Y después de esto, abre la puerta para que yo salga y nos dirigimos a la planta baja, para que me cuenten de una vez que hago en esta casa.
Ángeles "Oalgoasí"




------Nota de Sofía Lima-------
Buenas, gentecilla! Ya tenéis aquí el capítulo 4, y me gustaría hacer una pregunta sobre él.
¿Creéis que es demasiado corto? Es cuando lo escribo en  el Office me parece que está bien, pero cuando los veo en el blog me parecen muy cortos. ¿Qué opináis?
Que tengáis un buen fin de semana.
Nada más, os dejo con al nota de Andrea Xie
--------Nota de Andrea Xie--------------------
Hola a todos/as!!
Espero que os gusten este capitulo y este dibujo.
En este capítulo dibuje a Ángeles, la abuela de Mariam y Samuel.
Y comentad el capítulo por favor.
Muchísimas gracias por leer este capítulo y que os paséis bien en fin de semana.

miércoles, 11 de enero de 2012

Capítulo 3

  Despierto completamente mareada en un lugar que no conozco. Estoy en una cama dentro una habitación blanca muy bien pintada y sin desconchones. Desde luego no es mi cuarto.
      ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estoy aquí?
      De pronto lo recuerdo todo. Estaba en mi casa, buscando a mi familia y alguien me tapó la boca con una toalla.
      Vale, bien, eso ocurrió estando yo consciente pero… ¿y cuándo estaba dormida?
      Se me pasa por la mente una idea horrible y levanto las mantas para ver si estoy vestida. Compruebo que sí, pero esta no es la ropa que yo llevaba cuando volví a casa. Antes iba vestida con un sencillo vestido blanco y unas medias por la rodilla y ahora llevo una camiseta ancha de color negro y unos pantalones blancos.
      Seguro que esta ropa no me la ha dado nadie que me conozca, mi familia nunca me habría permitido ponerme ropa de hombre (unos pantalones) y además, yo odio los colores oscuros.
      Intento levantarme y estoy a punto de caer, el maro no se me ha pasado aún. La verdad es que no sé a dónde voy, pero tengo que investigar por qué estoy aquí, así que echo a andar apoyándome en las paredes. A parte del mareo parece que no he sufrido muchos daños, no me duele nada.
      Abro la puerta de la habitación con sumo cuidado, si es verdad que me han secuestrado no me conviene hacer ruido. El cuarto en el que yo desperté se encuentra al final de un largo pasillo. Junto a mi puerta hay otras dos, pero decido no abrirlas. Prefiero intentar encontrar la entrada y escapar cuanto antes. No es momento de ponerse a explorar.
      Aunque ninguna de las puertas que encuentro tiene pinta de dar a la calle, al final del pasillo hay unas escaleras demasiado majestuosas para bajar a un sótano. Supongo que estoy en un segundo piso. Se ve que la gente que me ha traído aquí tiene dinero, porque casi nadie puede permitirse tener una casa tan grande.
      Bajo las escaleras agarrándome muy fuerte al pasa manos, si no lo hago caeré rodando, porque aún estoy algo mareada. De todas formas no creo que me vea nadie, si no me he encontrado aún con ninguna persona es que estarán fuera.
“Y si están fuera, probablemente hayan cerrado las puertas” pienso con desaliento.
      De todas formas sigo bajando, por probar no se pierde nada. Si me vuelvo ahora a mi cuarto a saber lo que pueden hacerme cuando lleguen. Por cierto, hablo en plural porque no creo que en una casa tan sumamente grande viva una sola persona.
      Al final de las escaleras hay otro pasillo igual de largo que el anterior, solo que tiene mucha más decoración. Hay cuadros de lugares que nunca he visto, aunque son muy hermosos. También hay letras debajo de algunos cuadros, pero están en un idioma que no entiendo.
Fascinada por la majestuosidad el pasillo principal, no   me doy cuenta de que he llegado hasta un portón de madera. Intento abrirlo pero, como había deducido, está cerrado.
Me doy la vuelta y decido que intentaré salir por una ventana. Si estoy en la planta baja no creo que me haga daño. Y cualquier daño tonto sería mejor que estar vagando por una casa que no conozco a la que no sé cómo he llegado.
Escojo una puerta en el lado izquierdo del pasillo que tiene dos cuadros con imágenes de grandes flores a los lados y pego la oreja. No se oye ningún sonido dentro de la habitación, así que abro la puerta y me deslizo dentro.
Cierro la puerta por si vuelven los dueños de la casa, no quiero que noten que me he escapado y me doy la vuelta.
Me había equivocado completamente. En la habitación, que tiene pinta de ser el comedor (hay una mesa grande con un mantel) hay una señora mayor, con pinta de haber vivido más años que el propio Mundo.
Parece que no se ha dado cuenta de mi presencia, así que abro la puerta dispuesta a escapar, no creo que la señora corra detrás de mí. Pero me he vuelto a equivocar, porque la anciana comienza a hablarme:
-            -¡Anda! ¿Ya estás despierta? Creí que el niño se había pasado con el somnífero.
-            -¿Somnífero? –viendo que he parecido muy desvalida, cambio de actitud para intentar amedrentar a la vieja- ¡Hable! ¿Quién eres tú? ¿Y qué hago aquí?
-          -Eh, tranquila, pequeña… Estás aquí para ayudarnos, pero mis hijos te lo explicarán mejor cuando vuelvan. No te asustes, no te haremos nada. Y respecto a tu primera pregunta… Soy Ángeles, o algo así.

Andrea, con la ropa con la que despertó.
                                                                Demasiado alegre para estar secuestrada, pero...


     -------------------Nota de Sofía Lima-------------------------
      ¡Hola gentecilla! Como no parabais de quejaros y nos gusta que estéis content@s hemos decidido ir a 2 capítulos por semana. Uno lo colgaré cuando me apetezca, aunque avisaré en tuenti (y si queréis, también en facebook y twitter).
      A parte de eso, quiero haceros sentir mal y contaros una anécdota bastante jodida. De tanto darle vueltas a lo que haré con la historia para que os guste, que tenga más éxito (solo somos 18 en la página de tuenti) el otro día soñé con esto. 
      Me querían pegar mis compañeros de clase por no contarles que estoy escribiendo una historia porque lo consideraban "traición contra el estado"
       Para que luego digáis que no pienso en vosotros.
      Nada más, nos vemos el viernes. Y si podéis haced propaganda de la historia, que somos muy pocos. 


-------------------------Nota de Andrea Xie--------------------
       Hola a todos!!
Lo siento mucho, pero no es todo culpa mia. sofia no me dijo que iba a subir el capitulo ese dia. 
El dibujo anterior no me salio tan bien pero seguro que os gustara este, aunque tiene algunos defectos.
Pero nadie es perfecto.
Que os han regalado los reyes?
Seguro que colonia y ropa.
Y por favor comendad.
Bueno adios hasta el proximo capitulo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Capítulo 2

Las pocas veces que he venido a la escuela, he pasado los recreos sola, dibujando. Hoy ha sido distinto. Ya dije que no me gustaba relacionarme con los chicos, pero el que se ha sentado esta mañana a mi lado, Alejandro, es un poco pesado y se ha pasado todo el recreo detrás de mí.
No es que me caiga mal, es que me resulta raro que alguien me preste tanta atención, más alguien que tiene bastante más dinero que yo. Él debe ser bastante rico, no tiene las manos quemadas ni agrietadas por el trabajo, y nunca ha venido a la panadería, lo que quiere decir que sus padres no le encargan tareas.
Durante el recreo hablaba mucho. Ahora, que acabamos de salir de la escuela parece hablar aún más. Hay momentos en los que no entiendo lo que me dice, porque utiliza expresiones un poco raras, pero no me deja hablar para preguntarle. Parece pasárselo bien contándome anécdotas de la escuela, aunque hay personas de las que mencionas a las que no conozco.
Cuando estamos llegando a mi casa decido pedirle que se vaya, no me apetece demasiado que mis padres me vean con un chico. Por más que les explicase que es un amigo y que le he conocido hoy, seguro que no me creerían, él me trata como si me conociese desde hace mucho tiempo.
-              -Oye, Alejandro…
-              -Que no me llames así, que suena muy cargado. Te lo he dicho veinte veces: Á-L-E-X.
-            -Sí, como quieras –llamarle así sonaría como si tuviese confianza con él, y no quiero que la gente piense eso, así que le pienso seguir llamando Alejandro-. Ya estamos llegando a mi casa, seguro que tú vives lejos… puedes irte si quieres.
-                    -¿Me estás echando? No seas así, que no voy a hacerte nada… -se ríe.
-                    -No, simplemente llevas dándole la lata todo el día –de detrás de la casa de una vecina sale Mariam. ¿Nos ha estado siguiendo?
Coge a Álex… digo Alejandro… por el cuello de la camisa y se va sin ni siquiera despedirse. Qué poca educación, eso que va siempre a la escuela. Bueno, supongo que no se lo tendré en cuenta, le debo una por haberse llevado al chico.

Avanzo unos metros más hasta llegar a mi casa y empujo la  vieja puerta de la pastelería. Está cerrada, cosa que es extraña. Siempre abrimos desde las seis de la mañana hasta las ocho de la tarde más o menos y no paramos a medio día. De todas formas, aunque hubiesen parado a comer, la son las cuatro, tendrían que haber terminado.
Empujo otra vez, pero sigo sin abrirse. Pienso en gritar a ver si mis padres me escuchan, pero me da vergüenza montar un espectáculo y decido rodear la casa y entrar por la parte de atrás.
Normalmente no usamos esa puerta porque es muy vieja y nos da miedo que se nos caiga encima al abrirla, pero confío en mi suerte y allí la encuentro, igual de fría que siempre, pero más vieja e inútil que nunca.
      Está tirada en el suelo, separada del pomo (que se ha desprendido) unos tres metros. Esta escena y que la puerta cerrada de la pastelería hacen que se desate en mí la histeria.
      Entro a toda velocidad lanzando hacia un lado el plumier y el cuaderno, que impactan con el perchero que hay a la entrada y lo vuelcan. Avanzo por toda la casa, recorro habitación por habitación y no les encuentro en ninguna parte. No parece que haya pasado nada, no hay muebles rotos (a parte de la puerta), ni el suelo está manchado, ni nada fuera de lo común. Consigo controlar mi pánico y decido llamar a mi abuela, para ver si ella sabe dónde están mis padres. Me dirijo hacia la puerta derribada a toda velocidad, tropezando con el perchero que se cayó antes.
      Entonces, cuando estoy intentando levantarme, una mano surge detrás de mí y me pone un paño húmedo tapándome la boca y la nariz. Antes de dormirme, solo escucho una enigmática disculpa:
-                        -Lo siento, pero no puedo dejar que te arriesgues.
    
La puerta principal de la pastelería. (Se nota que este no es el punto fuerte de Andrea Xie :P)
    

-
-          -------Nota de Sofía----------
   Buenos días, tardes o noches, depende de cuando leáis esto. Lo primero es pediros perdón por los guiones en los diálogos, que no sé si se ven bien. He descargado recientemente Google Chrome y me lo está poniendo todo patas arriba. Bueno, no creo que queráis que os cuente mi vida, así que vamos a hablar del capítulo.
   Creo que la cosa ya empieza a ponerse interesante, ¿no? Como ya dije, odio los capítulos de presentación, me da la sensación de que hacen que la gente piense que mis historias son aburridas. El problema es que son necesarios. 
   A partir de aquí la cosa va cogiendo forma, espero que os gusten las historias de aventuras.
    
  Nada más, que os traigan muchas cositas los Reyes! :P

` PD: No hay nota de Andrea Xie porque olvidé pedirle que me la dijese. Si quiere decir algo lo colgaré luego.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Capítulo 1

Una vez cada cierto tiempo puedo permitirme ir a la escuela. Estas ocasiones son raras, normalmente tres o cuatro veces al año. El resto de los días tengo que quedarme en la panadería-pastelería de mis padres haciendo panes y, en casos especiales, pasteles. Cuando un día vendemos mucho, al día siguiente mis padres me permiten ir a la escuela. Esas cantidades tan grandes solo se venden en casos muy excepcionales: cumpleaños de gente rica y Navidad.

 Hoy es uno de esos días especiales. Ayer celebró su cumpleaños la hija del alcalde y nos compraron tres bandejas de pasteles que, por cierto, hice yo. Mis padres se alegraron mucho y me dieron permiso para que hoy acudiese a la escuela.

Este lugar me gusta mucho, tiene un patio con muchos árboles y las aulas huelen a papel viejo... además, es uno de los pocos edificios que no han quedado dañados en la guerra.

 Miro al resto de la clase, ya estamos casi todos (no creo que vengan regularmente más de doce personas). Solo estamos tres chicas, así que sospecho que no encontraré muchas amigas. Aunque las conozco de vista, apenas he tratado con ellas y como las dos son hijas de gente adinerada (una es la hija del alcalde, la otra es nieta de un teniente muy importante) no creo que quieran tener relación con una simple panadera.
  Ahora entran dos chicos (la escuela es mixta,  no hay tantos alumnos como para montar dos escuelas). Se sientan en el banco que hay a mi dos filas a mi izquierda y empiezan a revolver en sus maletines. Reconozco al que está más a la derecha, es hijo de Fernando el Codorniz. Me quedo observando al otro chico, que no me suena de nada hasta que me doy cuenta de que en realidad es una mujer. Hace mucho que no la veía y se ha cortado el pelo, pero es la otra hija del Codorniz, estoy segura.

Entra la maestra y los que estamos en la clase nos callamos, salvo por el murmullo de los gemelos, que mencionan algo de que la maestra es nueva. La miro con detenimiento y reparo en que yo tampoco la conozco. Dudo que sea del pueblo, si no la habría visto alguna vez en la pastelería.

La estoy observando para preguntar a mi madre si la conoce cuando siento una especie de mareo, como si todo diese vueltas. Para cuando me quiero dar cuenta, hay un chico sentado a mi lado, abanicándome con un cuaderno.

-Te ha dado un patatús -me dice riendo.

Le miro con cara de curiosidad y voy a preguntarle quién es (no me suena de nada) cuando la maestra pide silencio y empieza a presentarse.

 Sospecho que hoy va a ser un buen día, todo parece maravilloso. Estoy en un lugar agradable, aprendiendo cosas... pero el día no ha hecho más que empezar.
Andrea Cerezo, la protagonista.




--------------Nota de Sofía Lima----------------
¡Feliz Navidad, gentecilla! ¿Cómo van las vacaciones? Espero haberlas mejorado con el primer capítulo de Crónicas de la Pastelera.
Puede que el primer capítulo sea corto y un poco soso, pero ya sabéis que acostumbro a empezar así. Espero no espantar a los posibles lectores.
Bueno, lo típico, os pido que comentéis en el blog, en mi tuenti o en la página de tuenti. Si tenéis alguna queja, solo tenéis que decirlo y veré lo que puedo hacer.
Feliz Año Nuevo por adelantado.

---------------Nota de Andrea Xie----------------
Queridos lectores soy la dibujante Andrea Xie, gracias por ver el dibujo y leer el capítulo.
Si no les han gustado comentádmelo y lo haré mejor.
Es la primera vez que hago esto y por eso lo he escrito corto, porque no sabía que deciros.
¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Reseña de la historia

Imagina, por un momento, que has nacido después de una guerra, en una época en la que los niños agradecían poder ir a la escuela.
Imagina que es uno de los días más felices de tu vida, que has podido salir del trabajo para ir un rato a la escuela.
Imagina que estás muy ilusionado por todo lo que has aprendido y, al volver a casa no hay nadie.
Imagina que recuperar a tus seres queridos depende de ti, y que esta misión te ciega tanto que no puedes ver lo que ocurre a tu alrededor.
Imagina que eres Andrea Cerezo.
Imagina que tu historia se escribe bajo el título "Crónicas de la Pastelera"